Corto, Cambio y Cierro. Confinamiento 2.0

La cosa va para largo. Seguro. Así que habrá que pertrecharse de buenas herramientas para intentar proteger nuestra salud mental, tan amenazada como la física. Ambas son aspectos de lo mismo, y hoy, más que nunca, entiendo la definición de salud de la OMS como un estado de completo bienestar físico, mental y social. Una visión que hoy llamaríamos holística, abarcadora de todos los aspectos necesarios para la realización del ser humano, vigente desde 1946, tras la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Y es que nunca desde entonces la humanidad se había encontrado en una situación tan extrema.

A la angustia y la incertidumbre de nuestras precariedades individuales -la edad avanzada en algunos casos, las quiebras y los despidos, la fragilidad económica o el riesgo inherente a la actividad que desarrollamos, como es mi caso-, se une el efecto del aislamiento social en un  espacio muy reducido. Desconozco las cifras exactas, pero calculo que, antes de la crisis, una parte importante de la población estaba dos tercios del día fuera de su casa. Pasar sin transición de esta forma de vida al confinamiento en el domicilio es tremendo. Decía Adorno que la cultura organizada corta a los hombres el acceso a la última posibilidad de la experiencia de sí mismos. Pues bien, ahora la tenemos, en bandeja de plata como la cabeza de Juan el Bautista, la experiencia fresca del yo mismo.

No, no voy a ponerme pesada con la mismidad. Hoy no. Tampoco voy a sugerir actividades concretas para superar este shock con deportividad, las redes sociales están llenas de propuestas: tablas de fitness, lecturas, revistas, series y todo tipo de ofertas en abierto. Planteo sólo un enfoque salvatorio de resistencia íntima: la mirada amorosa sobre nosotros mismos y sobre los demás. En ella está la clave del éxito, si es que este es posible. Como la definición de salud, son dos perspectivas de lo mismo, pues el cuidado de los demás es, en el fondo, un autocuidado.

Al cuidado físico personal del aseo, la alimentación, la actividad y la higiene del sueño, se debería superponer una constante autoayuda mental y emocional. Prestar atención a nuestra salud en este sentido puede requerir una dosificación de la realidad, una cierta desconexión de los medios y las redes sociales. Propongo el uso de mascarilla y pantalla protectora también para la información. La noticia al detalle en estos momentos de expansión epidemiológica, genera ansiedad. Los intensivistas somos -o deberíamos ser- expertos en la comunicación de malas noticias; por eso me las administro a mí misma con cautela, paulatinamente, dejándolas asentarse en mi conciencia y respirar. Lo recomiendo.

Tampoco la hiperconexión a las redes sociales parece saludable. La cantidad de whats. apps y twits alarmantes o falsos, de estupideces rebozadas con bromas simplonas, cursiladas, o de mal gusto se ha multiplicado de manera más exponencial que el virus. Siempre nos hemos mostrado en los mensajes que difundimos, y ahora más que nunca. Si no controlamos la avalancha, nos aturde y nos impide centrarnos en nuestras rutinas, tan necesarias para la higiene mental.

El contacto con los demás es más necesario que nunca, ahora que no pueden estar presentes. Este sí que es el tiempo del Amor 2.0, en el sentido más amplio de la palabra, todo lo anterior eran simulacros. Ahora que vivimos aislados prefiero los mensajes de voz a los escritos, la voz humana puede ser el mejor de los calmantes; los mensajes personales a los reenviados; retomar las conversaciones telefónicas, hablar con mis familiares, amigos y compañeros, saber cómo van las cosas, si están bien. Es el tiempo de retomar relaciones olvidadas, de compartir experiencias y emociones.

Es el tiempo de Corto y Cambio. Y también el tiempo de Corto y Cierro.


3 respuestas a “Corto, Cambio y Cierro. Confinamiento 2.0

  1. Gracias Queridas Amigas por este, con el que no puedo estar mas de acuerdo, artículo y con todos los que me permitís leer. Es un placer saborear estos regalos en formas de ideas sinceras y honestas con las bellas envolturas que forman las acertadas palabras utilizadas.

    Un Abrazo

    José Luis Yagüe

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  2. Ana, comparto plenamente tu opinión y te agradezco de corazón tus palabras. También un fuerte aplauso por la tarea profesional que te toca realizar. Un abrazo (con el permiso del virus). Salud!!!

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